martes, 14 de abril de 2009

Tabarly y las Execution Rocks

La amiga bowsprite, la fabricante de las gozosas acuarelas del 6th boro, me ha aconsejado darme una vuelta por el faro de las Execution Rocks. No me lo he pensado 2 veces.

[ Long Island Sound ]
[ Fotógrafo: Sandbarhopper ]


La torrecita blanca con banda marrón es el faro, y al fondo se vislumbran los rascacielos de Nueva York. Por supuesto Mi Catálogo lo tiene localizado, y dice que emite destellos blancos cada 10 segundos.


Las Execution Rocks [ googleearth: 40º53'N + 73º16'W ] tienen una curiosa leyenda asociada. Los británicos ejecutaban en ella a los revolucionarios americanos, mediante la subida de la merea. Pero hoy, todos los faros son costosos de mantener, y se buscan fórmulas para hacerlo. Según el artículo del New York Times, el faro sigue siendo operado por el Servicio de Guardacostas estadounidense, pero de su mantenimiento se ocupa un grupo con fines no lucrativos. Por cierto, en el artículo hay un enlace a un vídeo sobre faros en el 6th boro.

Pues bien, en el libro de Eric Tabarly, Victoria en solitario, en las que cuenta su Transat del año 64, hay una descripción de su paso por las Execution Rocks, en el Long Island Sound.
El East River no está más que a treinta millas. Decido fondear en Oyster Bay y levantarme muy de mañana, pues la travesía del East River en pleno centro de Nueva York, con sus puentes, sus islotes, sus bruscos recodos, sus corrientes, su tráfico y escasa anchura, no me dará seguramente punto de reposo.

Al día siguiente, a las 7 horas, el viento cae, y me cuesta mucho trabajo salir de la bahía. Al fondo del estrecho, las orillas se aproximan, cerrándose. A la altura de Little Neck Bay entro en el río y en Nueva York. Al Norte está el Bronx; al Sur, Queens, en la isla de Long Island. Hace un calor tórrido y no tengo ni un palmo de sombra donde resguardarme del sol, que cae en su mismo plano sobre la mesana.

Siguiendo a las ráfagas, tan pronto avanzo cien metros como retrocedo cincuenta. Pero al fín terminaré por patearme el río de orilla a orilla, de puente a puente. Cuanto más me aproximo, más sucia está el agua y más intenso es el tráfico. Remolcadores
arrastrando convoyes de gabarras, chalanas a motor, mercantes, buques de pasaje; en este río hay de todo...
Confirma, avant la page, lo que el amigo tugster cuenta en su blog :-)


A ver si otro día cuento algo sobre su travesía desde Newport hasta Nueva York, y así aprendo algo de esa zona :-)


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