jueves, 17 de abril de 2008

Salinas Guerande

¡Deprisa, deprisa! No hay faros, no hay barcos. Por lo menos hay agua salada en los alrededores de las enormes salinas cerca de Guérande [ googleearth: 47º18'N + 2º27'W ], en el departamento francés del Loira-Atlántico, cerca de Saint-Nazaire.


El mar, día a día. 17 de abril.

Guérande. En verano, al atardecer, los salineros parece que jueguen con el rastrillo para recolectar la sal cristalizada por el sol.

El sol estival y el viento han realizado su labor durante todo el día en las 2.000 hectáreas de marismas saladas de la península guerandesa, en el departamento de Loira-Atlántico. En medio del calor sofocante del atardecer, entran en escena los salineros. En los diques que delimitan los cuadrados de agua, manejan lentamente y con una habilidad secular el rastrillo, una larga percha que sirve para recolectar la sal cristalizada. El hombre explota artesanalmente este yacimiento salinero desde hace más de mil años, modelando el suelo arcilloso y delimitando las «parcelas» por las que circula el agua marina que llega con las mareas vivas. Desde el océano hasta las zonas más extremas, el agua cruza el mosaico de salinas y se evapora progresivamente. En las 7.820 parcelas salineras que cada atardecer componen esta vidriera incandescente, la concentración de sal alcanza unos 300 g. por litro (30 g/l en el agua de mar). Y de este lugar hasta el salero de mesa, sólo hay un paso. Un tercio de la producción mundial de sal se extrae del agua de mar, mientras que los yacimientos de sal gema de origen marino proporcionan el resto. La industria química y la limpieza de las placas de hielo de las carreteras emplean las dos terceras partes de esta producción.



- - - fin del día 17 de abril - - -


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