jueves, 10 de enero de 2008

No podían faltar los transatlánticos

Alguna vez he navegado en un transbordador. Creo que mi bautismo fue de Santander [ googleearth: 43º27'N + 3º48'W ] a Southampton [ googleearth: 50º52'N + 1º22'W ]. Mi recuerdo es bonito, sobre todo de la vista de los acantilados blancos al llegar a la costa sur de Inglaterra, parecidos a los de Dover [ googleearth: 51º7'N + 1º20'E ], más al Este. Todavía no tenía el gusanillo de la mar, pero era premonitorio.


[ The white cliffs of Dover ]

[ Fotógrafo: Fanny ]


Nunca he navegado en un transatlántico. Me imagino que no es, ni mucho menos, comparable a una travesía en crucero a vela... pero por lo menos se estará rodeado de la mar!

El mar, día a día. 10 de enero.

En la intimidad del astillero, el soldador une, el hierro cruje y nace una nueva plancha. La noche es tranquila.

Después de meses de preparación, tras las últimas verificaciones, se coloca la pasarela del Queen Mary II. Para acabar este paquebote, el más grande que se ha construido nunca, habrá que cortar y soldar 300.000 piezas de acero en unos talleres de los alrededores. En total, 94 bloques -algunos de los cuales pesan más de 600 toneladas- se ensamblarán para formar el casco, que pesará 50.000 toneladas. La construcción requerirá 1.500 km de soldadura. Para la instalación eléctrica se usarán 2.500 km de cable, los pintores deberán pintar 500.000 m2 y los tapi ceros colocarán 250.000 m2 de moqueta. También hay que habilitar 2.000 cuartos de baño, 3.200 m2 de cocina, 5.000 peldaños de escalera para que suban al barco en las mejores condiciones posibles los 1.250 miembros de la tripulación y los 3.000 pasajeros, que ocuparán 1.310 camarotes, tres cuartas partes de los cuales tendrán un balcón privado.



- - - fin del día 10 de enero - - -


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