jueves, 31 de enero de 2008

Velas en el mar de Barents

El mar de Barents [ googleearth: 75º0'N + 40º0'E ], en el círculo polar ártico. Para mí es inimaginable qué puede ser navegar en esos mares. ¿Viento? ¿Hielo? Dificil hacerse una idea. Atraen, no obstante, los icebergs. En el Ártico o en el Antártico. Quizás algún día.

El mar, día a día. 31 de enero.

Luz y sombra. Cuando el aparejo se refleja en el mar, es éste el que cambia de velamen.

Si la existencia del mar se inició al mismo tiempo que la primera infancia de la Tierra hace 3,9 miles de millones de años, su historia común con el hombre sólo data de ayer. Los primeros capítulos probablemente se escribieron entre el III y el II milenio a.C. A lo largo de estos siglos, ¿con cuántas vidas ha acabado el mar sin inmutarse? ¿Cuántos drakkars, galeones y carabelas que navegan en los libros de historia, y cuántos de sus descendientes actuales habrá digerido sin pestañear? El océano, un gran prestidigitador, rara vez devuelve lo que hace desaparecer. A veces, de forma espantosa. El trágico fin del Titanic y sus 1.513 víctimas, en 1912, el drama del Lusitania y sus 1.200 pasajeros alcanzados por un torpedo alemán en 1915, los 118 prisioneros del Kursk que yacen en el fondo del mar de Barents desde 2000, son algunos de los trágicos episodios que el mar ha sumergido en sus aguas impasibles. Sin embargo, si se mira bien la superficie del mar, a veces se desliza por ella una especie de aparición furtiva, el espectro de un navío que ha escapado de la memoria oceánica, una soplo de eternidad.



- - - fin del día 31 de enero - - -