viernes, 7 de noviembre de 2008

La playa de La Trinite-sur-Mer

Hece poco exploraba la ensenada de La Trinité-sur-Mer. De hecho, a principios del pasado mes de mayo he disfrutado de unas mini-vacaciones relámpago en la península de Quiberon, y, por supuesto he estado en el puerto de La Trinité, y no llegué a conocer la ensenada. Todo esto por decir que pasamos, a menudo, muy cerca de sitios que en otras circunstancias hubiese sido interesente conocer. Pero así son nuestras limitaciones en el espacio y en el tiempo.

Pues a menos de una milla de La Trinité-sur-Mer se encuantra la playa de Men-Du, muy llana y sometida a la grandes mareas de esta zona de Bretaña. La visitaré en las próximas vacaciones que me acerque por esas aguas :-)



El mar, día a día. 7 de noviembre.

Playa de Men-Du en La Trinité-sur-Mer.

Un magnífico amanecer en la playa de Men-Du, que confirma que el universo fue bien creado. Al desperezarse lánguidamente, las olas han perdido un collar de perlas inconexas: una línea trazada sobre la arena que señala el nivel más alto que ha alcanzado la marea. Allí se recogen los regalos del océano, algas desecadas, guijarros de colores, variedad de conchas y caparazones y algunos vidrios pulimentados. Y, por qué no, un escudo de oro o un zafiro, que podría aparecer algún día. De hecho, miles de buques han naufragado a lo largo de los siglos en el fragor de temporales o batallas, arrastrando a las profundidades inaccesibles ánforas antiguas, lingotes de oro, cañones y porcelanas chinas. El museo más rico del mundo se halla en el fondo de los océanos, y algunas piezas excepcionales hacen soñar a historiadores, arqueólogos y buscadores de tesoros: el Geldermalsen, desaparecido junto con las porcelanas chinas que transportaba, el Carnatic, con 40.000 libras esterlinas en oro, las riquezas aprisionadas en el casco del Yongala o los 250 lingotes de plata del Empress of Ireland.


[ Men dû ]

[ Fotógrafo: Minacat ]


- - - fin del día 7 de noviembre - - -


- - -