sábado, 1 de noviembre de 2008

De la Rada de Brest al Manifiesto de Barcelona

Sobre los barcos de época, y sobre el patrimonio marítimo en general, ya he tenido ocasión de comentar alguna cosa, impulsado por Plisson, y también por el amigo juan sol :-)

Conservar, restaurar y navegar los barcos que contituyen el patrimonio marítimo: en los años sesenta comenzaron los anglosajones, y diez años más tarde les siguieron los franceses. Ahí está su magnífica revista Chasse-marée, de la que ya he hablado recordando los oficios alrededor de los barcos.

Algunas pinceladas sobre el tema:

Me he puesto a buscar instantáneas sobre estos encuentros. Se me ha ocurrido la frase Rade de Brest. Un filón para explorar :-)



El mar, día a día. 1 de noviembre.

Brest. El mar de Iroise está salpicado de manchitas blancas. El Armada se dirige a Douarnenez (Port-Rhu), el puerto que tuvo la iniciativa de celebrar los grandes encuentros de barcos de trabajo del patrimonio marítimo francés.

En 2000 se celebró la tercera edición de la Fiesta Internacional del Mar y los Marinos, un encuentro cuadrienal iniciado en Brest en 1992. Reunidos en la rada de Brest, 2.500 veleros antiguos, entre los que se encuentran 50 animosos centenarios, y 15.000 miembros de sus respectivas tripulaciones, procedentes de veinte países, tomaron parte en esta manifestación marítima y cultural que clausuró la competición amistosa hasta Douarnenez. El asombroso cortejo, pasada la bocana del puerto de Brest, se dispersó en el mar de Iroise, en el extremo de Bretaña. La flotilla rodeó la península de Crozon y viró el cabo de la Chèvre, que señala la entrada a la bahía de Douarnenez. Una magnífica panorámica de velas y cascos, que satisfacían con creces la curiosidad y el interés de los aficionados. Lujosos yates de crucero y humildes barcos de trabajo daban testimonio de una multitud de historias y hacían revivir pasados muy diversos. En la variedad de los aparejos y las siluetas de antaño podía leerse una página de la gran epopeya marítima mundial.



- - - fin del día 1 de noviembre - - -


Para conocer las últimas actividades alrededor del patrimonio marítimo he navegado hasta la entrada de joan sol sobre el Manifiesto de Barcelona. En ella nos regaló con una traducción al catalán del original en inglés que se encuentra en el blog del European Maritime Heritage.

He pensado que el mejor final de esta entrada sería traducir el Manifiesto de Barcelona al castellano, por supuesto apoyándome en el traductor automático Google Traductor :-)

Aquí está.

El Manifiesto de Barcelona

La Carta Europea para la Conservación y Resturación de los Barcos Tradicionales que navegan

[Preámbulo]

La Carta de Venecia fue desarrollada en 1964 para reafirmar los principios sobre la conservación y restauración de edificios y monumentos. Comenzaba así con su préambulo:

Impregnados con un mensaje del pasado, los monumentos históricos de generaciones y generaciones de pueblos se mantienen hasta hoy en día como testigos vivientes de nuestra tradición. La gente es cada vez más consciente de la unidad de los valores humanos y contemplan los monumentos antiguos como un patrimonio común. Y reconoce que la responsabilidad de preservarlo para las futuras generaciones es una responsabilidad compartida. Es nuestra obligación transmitirlos en su máximo esplendor y autenticidad.

Es esencial que los principios que nos guien en la preservación y restauración de los edificios antiguos sean pactados y consensuados por la comunidad internacional, y que cada país sea el responsable de aplicar el plan según su ideosincrasia, cultura y tradición.

Con la definición por primera vez de este principio, la Carta de Atenas de 1931 contribuyó al desarrollo de un extenso movimiento internacional que tomó forma en documentos nacionales, dentro de la labor del ICOM y la UNESCO y con la fundación del Centro Internacional para el Estudio de la Restauración y Preservación de la Propiedad Cultural.

Ambos manifiestos se centran en los monumentos y edificios en tierra firme. El patrimonio marítimo no está incluido a pesar de su afinidad.

Por ello, el cuarto Congreso de la European Maritime Heritage, reunido en Barcelona en 2001, tomó la decisión de adaptar el Manifiesto de Venecia al patrimonio marítimo europeo, estableciendo así el Manifiesto de Barcelona.

DEFINICIONES

Artículo 1º.- El concepto de patrimonio marítimo flotante comprende tanto el barco tradicional único, en el que se manifiesta una civilización concreta, como el desarrollo de un velero tradicional con significación especial, como aquel otro barco que ha tenido una notable historia marinera, o como otro que sea una pieza única por la tarea realizada por sus constructores. Esto se puede aplicar tanto a los grandes buques como a las más modestas barcas del pasado, que hayan adquirido una significación cultural con el paso del tiempo.

Artículo 2º.- La conservación y la técnica de restauración de los barcos tradicionales deben tener acceso a la ciencia y a la técnica, de manera que se pueda estudiar y salvaguardar el patrimonio marítimo flotate.

FINES

Artículo 3º.- La intención de conservar y restaurar los barcos tradicionales que se encuentran operativos es preservarlos, ya sea por motivos artísticos y estéticos, o porque son monumentos históricos, o para perpetuar oficios tradicionales.

CONSERVACIÓN

Artículo 4º.- Es esencial para la supervivencia de los barcos tradicionales operativos su mantenimiento constante.

Artículo 5º.- Utilizar los barcos por una función social siempre facilita su conservación. Este uso es deseable, pero no debería transformar profundamente su diseño exterior. Las modificaciones como consecuencia de un cambio en el uso del barco deben mantenerse dentro de estos límites.

Artículo 6º. - Un barco tradicional es inseparable de la historia local a la que pertenece y es el testimonio de las aguas en las que ha navegado. Por tanto, la zona en la que el barco ha navegado y en la que se ha utilizado debería ser igualmente la zona de su puerto base.

RESTAURACIÓN

Artículo 7º.- El proceso de restauración es una operación altamente especializada. Su finalidad es preservar y revelar la estética, funcionalidad y el valor histórico de de los barcos tradicionales, y se fundamenta en el respeto por los materiales originales y los documentos auténticos. La restauración debe ser precedida y acompañada de un estudio hitórico del barco.

Artículo 8º.- La restauración de los barcos tradicionales deberá realizarse con técnicas y materiales tradicionales. Cuando esas técnicas y materiales sean inadecuados, la consolidación de los barcos tradicionales operativos puede conseguirse mediante materiales modernos de conservación, cuya eficacia debe apoyarse en la experiencia y en los datos científicos de que se disponga.

Artículo 9º.- La restauración de barcos tradicionales no requiere que el barco sea restaurado tal y como era en el momento de su construcción. Algunos barcos adquieren un gran valor histórico en algún período posterior. La restauración del buque tal como era en un período sólo se debería realizar después de una profunda evaluación de la calidad de la documentación histórica y técnica, relevante en ese período elejido.

Artículo 10º.- Los equipamientos obligatorios de seguridad para la navegación deben estar armoniosamente integrados en el conjunto del barco, pero al mismo tiempo deben ser diferenciados de las partes originales, pora que la restauración no falsifique el testimonio artístico e histórico del barco.

Artículo 11º.- Las partes añadidas no se pueden permitir, a excepción de aquellas que no interfieran en la tradicional armonía del conjunto del buque y en el equilibrio de su apariencia.

Artículo 12º.- Los trabajos de restauración deberán ir acompañados de la documentación precisa, en forma de informes técnicos y analíticos, e ilustrados con dibujos y/o fotos o cualquier otro método adecuado. Cada estadio del trabajo de desmantelamiento, tratamiento, montaje y adición de partes nuevas, así como las carcterísticas técnicas y estructurales identificadas durante el proceso de restauración, deberán ir incluidas.

El Manifiesto de Barcelona ha sido adoptado por el Grupo de Trabajo del EMH

28 de septiembre de 2002 en Enkhuhinzen.

Arne Gotved y Anders Berg
(Presidente del Consejo Cultural del EMH) (Presidente del EMH)

Firmado el 30 de marzo de 2003
a bordo de la fragata Jylland, Ebeltoft


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