lunes, 15 de septiembre de 2008

El Belem en alta mar

Magnífica foto del gran velero Belem, navegando con mar de fondo y olas de algunos metros. ¡No se le ve la popa!



El mar, día a día. 15 de septiembre.

Belem. A finales de octubre de 1995, el Belem regresa a las aguas del Atlántico después de una de sus estancias estivales en el Mediterráneo. Erguido y fuerte, navega de nuevo con la nobleza de sus largas travesías.

La popa del Belem, que navega en alta mar a la altura de Belle-Île, está abarrotada de cabos enredados con nudos y poleas. Se habla de «cabos», un término genérico que incluye drizas, escotas, amarras, matafiones, guindolas, etc. Un florilegio de palabras que hay que descifrar para poder izar y reglar las velas o atracar. La única «cuerda» de un barco es la que sirve para tocar la campana. La realización de los nudos es todo un arte. Existen varios miles de nudos, cada uno de los cuales tiene una función precisa. No todos los nudos se usan en los actuales barcos de recreo, pero pequeño número de ellos siguen siendo indispensables a bordo. Sus nombres son poéticos, dignos de un bestiario de Prévert, y a menudo más conocidos por su nombre que por saberlos hacer: nudo de boca de lobo, as de guía, nudo llano, nudo de cabestán, nudo de vaca, nudo margarita, etc. Los materiales sintéticos (nylon, tergal o kevlar) han destronado a las fibras naturales de los cabos de antaño (algodón, cáñamo y manila). Pero lo esencial no cambia tanto, esto es: siempre hay que hacer algún nudo en alguna parte y, además, hacerlo bien.


[ Le siècle du Belem ]

[ Fotógrafo: Plisson ]


- - - fin del día 15 de septiembre - - -


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