miércoles, 7 de mayo de 2008

Arriar velas

Me gustan las maniobras en los veleros. Y disfruto haciéndolo rápido y con precisión. Con seguridad. Por ello no estoy totalmente de acuerdo con la entrada de Plisson.


El mar, día a día. 7 de mayo.

Arriar las velas. Instantes delicados, los tripulantes se apresuran a arriar las velas.

Sobre la cubierta de teca llueven las órdenes y los tripulantes se apresuran. Pies y manos desnudos, la gorra calada en la frente, estos técnicos de la vela se precipitan hacia la lona, meticulosamente cosida. Sus brazos enérgicos expulsan los restos de aire aprisionados, los gualdrapeos ahogan los gritos de ánimo. Dan forma a la lona sin pensar, seguros de su técnica y su destreza. La piel tostada de los hombres constrasta con la blancura de las velas, pero hace juego con las bordas de madera barnizada. La operación se ha repedido muchas veces, a lo mejor está cronometrada, los puestos se hallan bien repartidos, la vela cae, la doblan. Una vez recogidos los metros cuadrados cada uno vuelve a su lugar y se prepara ya para la siguiente misión. El barco cambia de velocidad, manteniendo su proa hacia la linde entre el cielo y el mar, y continúa su rumbo hacia el azar. A bordo, los hombres están orgullosos de perpetuar esos gestos de navegación.



- - - fin del día 7 de mayo - - -

No estoy de acuerdo con que sea recomendable, ni siquiera posible, competir a vela con los pies descalzos. Creo que nunca lo he visto. Otra cosa es tomar el sol :-)

Tampoco creo que den forma a la lona, o cualquier otra maniobra, sin pensar. Tendrán que estar concentrados, alertas y muy conscientes. Pero no sin pensar. Hay que ser sensible a cualquier incidencia. Si un foque no se puede arriar será por alguna razón: habrá que darse cuenta y pensar muy rápido. Es cuestión de filosofía.


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