jueves, 15 de mayo de 2008

Pasajes aka Pasaia

Las prisas son malas consejeras. Yendo del Finisterre español al francés, llegar hasta el fondo del golfo de Vizcaya exige mucho tiempo, y se termina acortando, por ejemplo desde Gijón hasta La Rochelle. Algo parecido ocurre en coche. Se disfruta de Donosti pero después se corre por la autopista en dirección a París. Así se termina perdiendo puertos preciosos, y que han acogido a magníficos marineros desde siempre, como es el caso de Pasajes [ googleearth: 43º19'N + 1º55'W ]. Habrá que calmarse un poco.


El mar, día a día. 15 de mayo.

Pasajes. Un puerto inesperado al fondo de un estrecho paso. De todos los pueblos navegantes, sólo los vascos han sabido desarrollar un tráfico tan intenso en un espacio tan poco apropiado.

Al fondo de este estrecho paso protegido recortado en las costas españolas a 25 km de la frontera francesa, se oculta un puerto donde en 5 km de muelle de atraque con un calado de 10 m se erigen edificios de 200 m de longitud. Edificadas en las riberas de este paso natural, estas construcciones apretujadas recuerdan que la concentración humana a lo largo de la ribera sigue aumentando. Algunas costas mediterráneas están urbanizadas ininterrumpidamente y han sufrido durante varias décadas la falta de cualquier normativa respecto al uso del suelo. La ley francesa actualmente intenta preservar los espacios más notables del litoral, pero otros países ribereños del Mediterráneo no disponen de las leyes ni de la voluntad necesarias para impedir los proyectos inmobiliarios anárquicos o abandonados, con obras sin terminar. Algunas costas de Líbano o Turquía han desaparecido bajo el hormigón. Pero esta presión demográfica no se detendrá, porque la población de los países bañados por el Mediterráneo se duplicará al mismo tiempo que se multiplicará por tres la afluencia de turistas en los próximos treinta años.

[ Pasaia ]

[ Fotógrafo: angelpilger ]


- - - fin del día 15 de mayo - - -

Me gusta también la siguiente foto aérea que muestra muy bien la entrada de la ría, y que permite ver que hay un pequeno rompeolas a su entrada.




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