lunes, 13 de octubre de 2008

Regatas costeras y de alta mar

Acabo de volver a escuchar a Isabelle Autissier, hablando de las ragatas de alta mar en solitario. Muy cartesiana ella. Muy amable. Un gustazo. Aunque no sea mi manera preferida de navegar. En ese mundillo está Philippe Poupon, Isabelle Autissier, y estaba Éric Tabarly.

Otro mundo de regatas es el de la Copa del América. Son otras regatas. Son regatas costeras. Es el mundo glamouroso de los Clubs Náuticos. Es otro carácter. El regatista Marc Pajot participó en la Copa del América del 1992 con el barco Ville de Paris. Antes había navegado algún tiempo con Tabarly. De hecho también asistió a la inauguración de la Cité de la Voile Éric Tabarly, y tengo sus declaraciones.




Definitivamente, me siento más próximo de la navegación en alta mar.

En un terreno intermedio están las regatas tipo Volvo Ocean Race (antes conocida como Whitbread Round the World Race). Sí, la que acaba de comenzar estos días en Alicante, con buen viento. Hay que seguirla en el blog de Xabi Fernández. Suerte.



El mar, día a día. 13 de octubre.

Ville de Paris, la Clase América del reto francés en San Diego.

El monocasco Clase América salido de los astilleros de Vannes para la Copa del América de 1922 fue bautizado con el nombre de Ville de Paris, mientras que la prueba se realizó en San Diego, California. A pesar de su aspecto deportivo y la motivación de su tripulación, el Ville de Paris sólo llegó a semifinales de la Copa Louis Vuiton. Fue Rod Davis, al timón del equipo neozelandés, quien eliminó al barco francés en la última regata, ganándola 4-3. Marc Pajot y su tripulación salieron de nuevo antes de llegar a la final. Hasta esa ocasión, Francia nunca había llegado a la fase final de la Copa del América. En la popa del velero se han reunido los hombres de la tripulación, el patrón, los timoneles y los dos tácticos. El Ville de Paris, bajo el «espi», «surfea» las olas, mar adentro a la altura de San Diego, va rápido, su estela se estira detrás de él. Sin embargo, a barlovento, otra estela rasga las aguas californianas, un participante invisible adelanta en unas pocas brazas a los tricolores, una distancia suficiente como para crispar las caras tostadas de la tripulación.



- - - fin del día 13 de octubre - - -


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