viernes, 25 de julio de 2008

Relevo de farero en el Kereon

La vida de los fareros de alta mar ha debido ser muy dura. Ya no sólo por el gran aislamiento, sino por las condiciones en que se avituallaban o en que hacían el relevo por los aires. Razón suplementaria para estar agradecidos por su ayuda. Ahora, ese oficio ha desaparecido prácticamente. No se sabe si estaremos más seguros.


El mar, día a día. 25 de julio.

El cambio de guardia en Kéréon. El relevo de los guardianes funambulistas.

En 1907 se emprendió la construcción de una torre sobre las ariscas rocas de Finistère. La administración gala decidió erigir una torre sobre los escollos que habían hecho naufragar a tantos navíos, a pesar de la dificultad de excavar y de su elevado coste. Sin embargo, cuando la torre estaba casi acabada, un golpe de mar la derruyó, pero una herencia le salvó la vida. En efecto, la heredera de un mártir de la Revolución ofreció 600.000 francos para la edificación de un faro en tal lugar, con la condición de que se le diera el nombre de Charles-Marie Le Dall de Kéréon, guillotinado en 1794. Así, e1l 25 de octubre de 1916 el faro de la arisca roca, bautizado como Kéréon, comenzó a funcionar. Desde entonces, estos bajos fondos cercanos a Ouessant se hallan señalizados y su faro guardado por dos fareros que se relevan cada quince días. Y dado que ningún barco puede acercarse al mismo, los relevos se efectúan por el aire. El faro de Kéréon, también llamado «el Palacio» debido a sus magníficos interiores, es el último faro francés donde el relevo de los fareros se hace con un torno de mano y también uno de los últimos faros de alta mar habitado hoy en día.



- - - fin del día 25 de julio - - -


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