lunes, 7 de julio de 2008

Tres faros en el puerto de Sete

Navegar y disfrutar de la navegación es lo que tiene. Se pasa al lado de otras cosas bonitas y gozosas, sin darse uno cuenta. Navegué por el Marseillan, llegando hasta Port Vendres, cerca de la frontera española. Pero no ví el Cementerio Marino de Sète [ googleearth: 43º23'N + 3º41'E ], y su vista mediterránea. Bueno así es la vida.


El mar, día a día. 7 de julio.

Entrada al puerto de Sète. Primero, situarse con los faros, y luego, seguir a la luna.

Bajo la luna, los faros parecen estacas: la alquimia de la noche en el puerto de Sète. De la cólera de Neptuno nacerá esta ciudad, situada entre el estanque de Thau y el Mare Nostrum. Según cuenta la mitología, la primera ciudad construida en los márgenes del «golfo» de Thau fue engullida por un temporal marino. Entonces, el Dios del mar, para hacerse perdonar por esta calamidad, cogió un cetáceo y lo colocó en la entrada de la bahía. Fue así como, cerrado el golfo por esta curiosa montaña, surgió el lago. Y a la sombra de esta nueva colina, bautizada con el nombre de Mont Sétius, después como Cette y al final Sète, se construyó la ciudad. Hoy en día, Sète es el segundo puerto francés del Mediterráneo que los grandes cruceros unen con los puertos de Tánger y Marruecos. También los buques mercantes hacen escala en este puerto, en el que con frecuencia recalan los pescadores, incluso de noche para la pesca con luz. En ocasiones, durante el transcurso de estas largas vigilias, se pescan «sardinas de luna», las cuales suben especialmente del fondo en las noches claras. Los que saben dicen que llevan un vestido verde precioso.


[ sete port0 ]

[ Fotógrafo: vderam ]


- - - fin del día 7 de julio - - -

El Catálogo habla de ellos, por supuesto :-)


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